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Si eres un amante de las aceitunas, ¡tienes que visitar las almazaras de aceite!

La palabra almazara proviene del árabe y significa «lugar donde se exprime». Las primitivas almazaras eran morteros fabricados en piedra. Con el paso del tiempo, las almazaras fueron evolucionando en paralelo con la capacidad de producción agrícola: cuantas más olivas eran cultivadas y más trabajo se requería para hacer aceite.

Al visitar almazaras de aceite hechas en piedra, podrás imaginar el gran trabajo que requería hacer aceite de oliva en la antigüedad. Las almazaras modernas se componen de tres espacios de trabajo diferenciados según la fase de producción, que son:

En primer lugar nos encontramos con el patio de recepción. Este lugar, según indica su propio nombre, es donde se recibe el fruto. Aquí se lavará y se pesará. Las aceitunas pasarán a través unos recipientes en forma de embudo llamados tolvas. Cuando estén dentro, se preparan para ser molidas.

El segundo espacio es la nave de elaboración. Este es un lugar cerrado donde un molino de martillos molerá la aceituna. Una vez molida, se bate y se centrifuga. Finalmente se limpia de aguas con una centrifugadora vertical. El aceite que se consiga se irá añadiendo a decantadores hechos de acero inoxidable.

En último lugar tenemos la bodega. Aquí se almacenará el aceite para que esté totalmente protegido. Para mantener la calidad del aceite, estos recipientes también serán de acero inoxidable.

¿Dónde puedo visitar las almazaras de aceite?

Las almazaras se encuentran en el sur de la Península Ibérica, principalmente en Andalucía. A lo largo de la costa del mar mediterráneo es donde se concentra el mayor número de las almazaras y, por lo tanto, de ahí proviene gran parte de la producción del aceite de oliva en España.

En la provincia de Málaga, podrás visitar la almazara de aceite de Molino Jabonero. Esta almazara restaurada del siglo XIX posee tres rulos, batidora, dos prensas y dos bombines de presión. Gracias a la restauración, podrás ver en vivo el funcionamiento de esta ingeniería, que anteriormente funcionaba con la fuerza del agua del río Guadalhorce o con un motor de explosión.

En la actualidad no hay otra experiencia de este tipo en toda la provincia, siendo esta almazara una de las pocas que siguen funcionando en toda Andalucía con las piezas originales y en su ubicación tradicional.

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